Una reseña poco crítica. Inés Garland Encontramos en los Cuentos de Inés relatos sobre el verano. Azul turquesa, El remolino, Lo que me hiciste, La penitencia y Oscar son cuentos muy realistas, y el final es inesperado. Ella escribe todo con cotidianidad, hasta podríamos identificarnos con ciertas partes, pero al final le da un toque que nadie espera. Aunque al decir verdad, nos dio indicios. En azul turquesa, encontramos una madre agobiada, recién separada, que está muy dolida y quiere encontrar el amor de su hija, aunque ella parece desconfiar de su madre. Unas vacaciones en Brasil sería lo ideal, ¿no? Pero un all inclusive y una playa con mar hace que todo se ponga peor y podamos vivir a flor de piel los sentimientos de esta madre. El remolino, un cuento en el que dos familias llegan a una isla en tigre a la cual recurrían todos los fines de semana con la hija de una de las dos parejas. Todo muy familiar y un fin de semana ideal, pero, con un peque...
Entradas más populares de este blog
La tortuga gigante, de Horacio Quiroga. Esta es la historia de un hombre que vive en Buenos Aires, con hermanos menores a quien darles de comer, pero también con una enfermedad cuya cura es irse a vivir bien lejos, al campo más precisamente. Al no poder irse por tener que llevar comida a casa para sus hermanos, el hombre enfermaba cada vez más. Hasta que cierto día, un amigo le ofrece dinero por anticipado, para que sus hermanos pudiesen comer, por un trabajo en el que tenia que ir si o si a un monte, él acepta y después de unos días ya "instalado" en el monte empieza a recuperarse de su enfermedad y a familiarizarse con el nuevo ambiente. Una tarde, en la que tenía mucha hambre, se encuentra a orillas de un río una tortuga enorme, de la altura de una silla, y un tigre torturándola para comerla, al ver esto, decide salvar a la tortuga del tigre con el fin de comerla él. Luego de matar al tigre de un balazo, ve que la tortuga estaba muy herida, y a pesar del hambre que tenía,...
El Tigre no solo te lleva al parque de la costa. Al rededor de los cuatro o cinco años, un día que prometía ser el más feliz de mi vida, no podía ser de otra manera, mamá y papá estaban juntos e íbamos a ir al parque de la costa. Mami usaba en esa época pantalones tiro bajo y pañuelo con brillos, papi llevaba jeans negros y la remera de su banda favorita, banda que a mamá también le encantaba. Nos subimos al chárter desde Chivilcoy y nos encaminamos a la ciudad del Delta. Mamá y papá con tan solo 24 y 21 años, con poca experiencia llevaban a su pequeña princesa a una tarde maravillosa. Del chárter mucho no me acuerdo, pero si de cuando llegamos, me sentía ni más ni menos que en Disney. Mi ansiedad era mucha y la fila para sacar las entradas parecía eterna. Seguramente no pasaron mas de veinte minutos, los que en mi yo de cuatro años parecieron cinco horas. Entradas en mano, y pasaban por las grandes rejas de la entrada Loli Martin y Martina. No me da...

Comentarios
Publicar un comentario