La tortuga gigante, de Horacio Quiroga. Esta es la historia de un hombre que vive en Buenos Aires, con hermanos menores a quien darles de comer, pero también con una enfermedad cuya cura es irse a vivir bien lejos, al campo más precisamente. Al no poder irse por tener que llevar comida a casa para sus hermanos, el hombre enfermaba cada vez más. Hasta que cierto día, un amigo le ofrece dinero por anticipado, para que sus hermanos pudiesen comer, por un trabajo en el que tenia que ir si o si a un monte, él acepta y después de unos días ya "instalado" en el monte empieza a recuperarse de su enfermedad y a familiarizarse con el nuevo ambiente. Una tarde, en la que tenía mucha hambre, se encuentra a orillas de un río una tortuga enorme, de la altura de una silla, y un tigre torturándola para comerla, al ver esto, decide salvar a la tortuga del tigre con el fin de comerla él. Luego de matar al tigre de un balazo, ve que la tortuga estaba muy herida, y a pesar del hambre que tenía,...
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Escribir un cuento, que incluya : 1 objeto con un jeroglífico, 1 perro negro, 1 objeto filoso, 1 enano, 1 reloj antiguo, 1 espejo roto El sur y sus cosas. Estaba en la casa de mi tía, un verano como tantos otros, tirada en el sillón viendo el cuadro del jeroglífico que había traído mi tío de Egipto en uno de sus tantos viajes de trabajo. Parpadeo, cada vez más lento. Cuando en uno de esos parpadeos veo a un enano morocho, nunca lo había visto antes en el pueblo donde vive mi tía, y menos en su casa. Tenía un objeto filoso en la mano, como una cuchilla de cortar carne, pero más grande, así que cuando lo vi obviamente salte del sillón para reincorporarme. El enano empieza a seguirme hasta y voy cruzando el enorme jardín de mi tía cuando me llevo por delante a Juana. Claro, la perra negra de mi tía siempre corre cuando yo corro, en mi miedo lo olvidé, y sin mirar me la lleve puesta. El enano no me sigue más, creo que lo perdí, pero ¿Dónde está?. Vuelvo a la cas...
El Tigre no solo te lleva al parque de la costa. Al rededor de los cuatro o cinco años, un día que prometía ser el más feliz de mi vida, no podía ser de otra manera, mamá y papá estaban juntos e íbamos a ir al parque de la costa. Mami usaba en esa época pantalones tiro bajo y pañuelo con brillos, papi llevaba jeans negros y la remera de su banda favorita, banda que a mamá también le encantaba. Nos subimos al chárter desde Chivilcoy y nos encaminamos a la ciudad del Delta. Mamá y papá con tan solo 24 y 21 años, con poca experiencia llevaban a su pequeña princesa a una tarde maravillosa. Del chárter mucho no me acuerdo, pero si de cuando llegamos, me sentía ni más ni menos que en Disney. Mi ansiedad era mucha y la fila para sacar las entradas parecía eterna. Seguramente no pasaron mas de veinte minutos, los que en mi yo de cuatro años parecieron cinco horas. Entradas en mano, y pasaban por las grandes rejas de la entrada Loli Martin y Martina. No me da...

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